Ley de protección de la infancia: aspectos a mejorar

septiembre 18, 2020

La violencia contra la infancia constituye una vulneración grave de sus derechos y provoca un impacto negativo en su bienestar y desarrollo, con graves secuelas físicas y psicológicas que se mantienen a lo largo del tiempo. Se trata de un problema estructural y muchas veces aceptado culturalmente, por lo que requiere una respuesta urgente, integral y coordinada de todas las administraciones públicas, así como del conjunto de la sociedad. Partiendo de la base del importante avance que supone la puesta en marcha de un marco jurídico amplio y multidisciplinar que haga frente a cualquier violencia contra la infancia, entendemos que existen espacios de mejora en ciertos ámbitos para alcanzar los objetivos de dicha Ley.  

Actualmente, la Ley está tramitándose en el Congreso de los Diputados. Esta semana los grupos parlamentarios tienen la oportunidad de realizar sus aportaciones al texto a través de las enmiendas a los artículos de la ley. Desde Educo les hemos trasladado nuestras propuestas, centradas en cuatro áreas:

1.- Asegurar que la infancia es escuchada y atendida.  Si bien las personas adultas somos quienes tenemos la obligación de proteger y cuidar a la infancia, tenemos que escucharlos de forma activa y creerles, buscar las maneras adecuadas a su edad para que puedan expresar lo que les pasa y lo que sienten y que sea tenido en cuenta.  Ante un fenómeno tan complejo como el de la violencia, es vital detectar y actuar lo más rápido posible ante cualquier indicio de violencia. Muchas veces, debido a su carácter secreto y oculto, la víctima no denuncia cuando quiere, sino cuando puede, por lo que hay que prestar la máxima atención y darle la mayor importancia a las distintas formas en que un niño o niña puede expresar la violencia sufrida.

2.- Afianzar el enfoque de prevención de la violencia. Nunca mejor dicho, “más vale prevenir que curar”. Desde todos los ámbitos, la evidencia muestra el enorme coste que supone la violencia si no se ataja a tiempo, ya sea en el ámbito económico, sanitario, educativo o social (link a Los Costes de la violencia contra la infancia. Impacto económico y social).  Es fundamental garantizar las medidas más eficaces de prevención para todos los niños y niñas, independientemente de que sean víctimas o no, ya que la violencia no sólo afecta a quien la sufre directamente, sino también a quienes la presencian y perciben el clima de tensión, acoso o abuso. El derecho a la información, a contar con recursos y asistencia, deben estar a disposición de toda la infancia para hacer efectiva la prevención de la violencia.
 
3.- Fortalecer el protagonismo y la participación de la infancia y adolescencia. Existe una estrecha relación entre protección y participación, dos derechos que se retroalimentan y que coexisten de forma paralela. En este sentido, entendemos que niños niñas y adolescentes tienen que participar como agentes de su propia protección y agentes de buen trato, ya que muchas veces las mayores amenazas para niños y niñas acechan precisamente en aquellos lugares en los que deberían estar más protegidos: la escuela, la comunidad y
la familia2: “...hay coles que tienen primaria y secundaria juntos, puede que uno de secundaria se aproveche de uno de primaria”.  En concreto, en relación a la figura y las responsabilidades de la nueva figura de coordinador/a de protección y bienestar en los centros educativos, es fundamental contar con ellos y ellas para diseñar las acciones, llevarlas a cabo y evaluarlas.

4.- Por último, y no menos importante, consideramos que la Ley debe ser más contundente en su apuesta por la protección del derecho a la vida en familia.  Las soluciones habitacionales que se plantean frente a un desahucio deben contemplar la protección de la infancia para que esta situación pueda ser sobrellevada con el menor coste posible. Entendemos que un desahucio no debe suponer la separación del niño o niña de las personas con las que convive y cuidan de él o ella. Asimismo, en caso de que la orden de desahucio sea definitiva, es fundamental permitir que pueda terminar el curso escolar con el mismo grupo en la misma escuela y contar con recursos de apoyo psicológico para transitar esta etapa, con el fin de no comprometer el desarrollo y el bienestar de los niños y niñas que tengan que atravesar esta situación.  La casa no es solo un techo es donde nos sentimos seguros y a salvo, donde podemos descansar al calor del hogar.
Además de estas propuestas concretas, entendemos que la Estrategia para erradicar la Violencia contra la Infancia, que debe acompañar a la Ley, debe contemplar una asignación presupuestaria respecto a las nuevas medidas y figuras creadas, acorde con la magnitud y dificultad de abordaje de este problema. Y para hacer de esta Ley una herramienta lo más eficaz posible, tal y como señalaban las Recomendaciones del Comité de Derechos de la Infancia en 2010 y 2018, dicha estrategia debe centrarse en un diagnóstico lo más certero posible de variada casuística en torno a la violencia. El RUSSVI (Registro Unificado de Servicios Sociales sobre la Violencia Contra la Infancia), que viene a sustituir al antiguo RUMI (Registro Unificado sobre Maltrato Infantil), se erige en una herramienta fundamental para coordinar y concretar al máximo posible toda la información relativa al gran problema de la violencia contra la infancia.

Ley Orgánica de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia
Propuesta de Enmiendas

 
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